En 1991 surgió un nuevo concepto de limpieza facial: El agua micelar creada por laboratorios Bioderma.

Hoy en día, podemos encontrar en el mercado multitudes de aguas micelares. Además de limpiadoras, hidratantes, calmantes, e incluso algunas que reivindican el claim antiedad.

Las aguas micelares destacan por ser limpiadores sin aclarado por lo que tienen la ventaja de reducir el consumo de agua y por ser fórmulas minimalistas. Con tan solo 5 ingredientes podemos obtener limpiadores muy eficaces.

 

Ingredientes principales:

 

Agua: Ingrediente mayoritario por lo que tiene que ser de calidad. El agua utilizada debe garantizar una estabilidad química, libre de metales pesados y una estabilidad biológica, libre de microorganismos. El agua de mayor calidad es el agua purificada.

Humectante: Muy importante su incorporación en la fórmula para facilitar la extensibilidad y evitar que al deslizar el algodón sobre la piel se “frene”. Proporciona una sensación agradable tras la aplicación del producto. 

Ejemplos: Glicerina (Glycerin), Propanediol (Propanediol), Propilenglicol (Propylene Glycol), Butilenglicol (ButyleneGlycol).

Tensoactivo: Es el ingrediente principal de los limpiadores. Los más usados son los PEG y PG (polietilenglicoles y poligliceroles). Los tensoactivos en estas fórmulas deben ser suaves y de buena tolerancia dermatológica y ocular ya que suelen ser productos sin aclarado y se recomiendan para desmaquillar tanto el rostro como los ojos (aunque lo ideal para desmaquillar los ojos es usar fórmulas con PH más alto aprox de 7). Deben proporcionar una limpieza eficaz sin resecar ni irritar la piel. Para ello es necesario hacer una elección adecuada de tensoactivos.

Ejemplos: Polygyceryl-4 Caprate, polyglyceryl-6 Laurate, Capryl/Capramidopropyl  betaine, PEG-6 Caprylic/Capricglycerides. (Este último, usado en la famosa fórmula de Bioderma).

Conservante: Se añade a la fórmula para evitar la contaminación microbiana. Es importante la elección de conservantes con buena compatibilidad cutánea y ocular como ácidos orgánicos, muy adecuados para este tipo de productos ya que se suelen formular a PH inferior a 5.5.

Ejemplos: Sodium Benzoate, Potassium Sorbate.

Perfume: Es opcional. Pero considero que es un elemento fundamental en un cosmético ya que hace agradable la aplicación del producto. Podemos hacer una selección de perfumes sin alérgenos declarables para mejorar la tolerancia cutánea.

 

Claims:

 

Hidratante: Ácido HialurónicoAloe Vera, Pepino, Betainas …

Calmante: Panthenol, Caléndula, Árnica, Centella Asiática …

Antioxidante: Té verde, Cereza …

Antipolución: Niacinamida, Maracuyá …

 

Hay mucha controversia sobre si las aguas micelares se aclaran o no. Este tipo de fórmulas están diseñadas para una aplicación sin aclarado. Yo recomendaría que se siguieran las indicaciones del fabricante ya que va a depender de los agentes limpiadores usados en la fórmula y de los estudios de seguridad que se realizan en base al modo de empleo.

Si el fabricante recomienda no aclarar es porque el ingrediente está diseñado para productos de no aclarado y porque con este tipo de exposición, su seguridad está comprobada. 

Las aguas micelares con aclarado suelen incluir tensoactivos más irritantes, de ahí la necesidad del aclarado.

 

Novedades:

 

Geles micelaresNo son más que aguas micelares gelificadas. Para ello se emplean gelificantes compatibles con los tensoactivos y que mantengan la transparencia de la fórmula. Al ser gelificadas cunden más que las aguas y pueden resultar algo más eficaces en limpieza ya que el polímero proporciona una mayor adhesión a la piel, luego un mayor poder de arrastre.

 

Aceites micelares: Formuladas con una mezcla de aceites y tensoactivos. En este tipo de fórmulas es importante una elección adecuada de aceites de baja polaridad para evitar el residuo graso tras su aplicación. No necesita sistema conservante.